martes, 25 de febrero de 2014

Quasimodo, héroe romántico y amante fiel, pero feo

Quasimodo es uno de esos héroes de la literatura de una sola pieza. Es fuerte y muy valiente, capaz de pelear contra un ejército, agradecido como pocos, dispuesto a recibir un castigo sin un rechinar de dientes por aquél al que debe lealtad, y tampoco se lo piensa ni media vez a la hora de defender con la bravura de un león a la mujer que ama. Pero tamaño héroe romántico es feo, razón por la cual seguramente Hollywood no lo ha utilizado hasta el hartazgo como protagonista de un sin fin de películas matizadas, retocadas y rellenadas con escenas de sexo.
Nuestro héroe nace probablemente en el seno de una familia gitana, pero al ver los padres que era terriblemente deforme, casi como un monstruo de piedra, no tuvieron reparo en cambiarlo por una hermosa niña sin el consentimiento de la madre de ésta. El niño rodó hasta llegar a manos, en calidad de adoptado, de archidiácono de la Iglesia de Notre Dame, don Claude Frollo.
Claude es un erudito ocupado sólo de su pequeño hermano y de sus estudios, y al adoptar a Quasimodo únicamente pensó en adquirir una especie de baúl de los pecados que en la edad adulta podría cometer su adorado hermano Juan, que de hecho comete muchos. El deforme niño se vuelve campanero de Notre Dame, oficio que, aun con todas sus deformidades, lo vuelve sordo. Claude lo educa sin ningún vínculo sentimental, como una especie de pieza de ajedrez que algún día podría servirle. El jorobado, en cambio, siente por su señor una lealtad similar a la de un ángel con el Altísimo.
Cuando Quasimodo se vuelve adulto, se vuelve también extremadamente fuerte. Y por ese entonces su amo se enamora de una hermosa joven gitana. No duda en usar la fuerza de su adoptado para conseguirla, pero algo sale mal, el secuestro es frustrado, Claude escapa como un cobarde y el jorobado es arrestado y, posteriormente, sometido a un terrible castigo por parte de las autoridades.
Cuando el jorobado ha recibido ya la fuerza del verdugo, pide, exhausto, agua, pero el pueblo parisino en lugar de tener un gesto de bondad lo hace blanco de sus terribles burlas. Sólo una persona se apiada de Quasimodo, y ésta es Esmeralda, la misma a la que trató de secuestrar para satisfacer los deseos mezquinos de su señor.
Este acto le granjea a Esmeralda un poderoso protector. Quasimodo, que nunca ha recibido una gota de ternura, está dispuesto a pagar con su vida el balde de agua que le ha dado la hermosa joven morena. Poco después ella es arrestada, acusada de matar al hombre que ama, que también es un rufián de lo peor, y cuando va a ser ejecutada, Quasimodo la salva y la pone bajo el asilo de la iglesia de Notre Dame, donde termina de enamorarse de ella y la cuida como al tesoro más valioso de la tierra.
Cuando una turba de hampones va a salvar a Esmeralda, el jorobado, al ser sordo y no oír el discurso de éstos, piensa que van por ella para sacrificarla, y los enfrenta con tanto valor, determinación y bravura, que él solo a punto está de hacer que emprendan la retirada. Pero la noche es larga y a los hampones les siguen los soldados del rey Luis XI, que sí van por Esmeralda para ahorcarla. Quasimodo no se deja vencer por el cansancio, pero la suerte y su amo, Claude, le juegan una mala pasada. Aun así, su amor y lealtad por Esmeralda es quizás más grande que el de Romeo por Julieta, ya que:

Cuando trataron de separar su esqueleto del de ella, sus huesos se hicieron polvo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario