miércoles, 19 de septiembre de 2012

Abraham van Helsing, de Drácula


Van Helsing es el personaje más importante de la novela Drácula, porque sus conocimientos y su inteligencia son los que llevan al equipo que él forma a representar un serio peligro para el vampiro, siendo desde que aparece el enemigo por antonomasia de éste.
El personaje nos es presentado como un holandés ya viejo que seguramente pasa de los sesenta años. Como él mismo revela, es viudo y tuvo un hijo que murió no se sabe en qué etapa de su vida. Es un verdadero almacén de conocimientos, tiene varios doctorados que lo hacen experto no sólo en medicina y  psicología, sino también en derecho, filosofía y literatura, además de que domina bastantes idiomas.
Aunque es un hombre de letras y ya está envejecido, tiene una sorprendente fuerza que llega a exhibir en muy pocas ocasiones. Su resistencia al agotamiento también es envidiable, como demuestra llegando a pasar varias noches sin dormir y aun así dando pruebas de su inteligencia haciendo profundas reflexiones.
Aparece  en la novela cuando de ésta ya se han recorrido algunos capítulos, al ser llamado a Londres por su amigo y antiguo discípulo John Seward. Seward tiene serios problemas con la salud de su amiga Lucy Westenra, quien también es la mujer a la que ama. En este momento de la novela, nadie sospecha lo que le ocurre a Lucy. Van Helsing sólo es llamado porque es un experto en enfermedades raras.
Una vez que examina a la paciente, el holandés da muestras de haber descubierto algo muy extraño sobre su padecimiento, pero no lo dice a nadie. En realidad ignora exactamente qué ocurre, por ello hace varias investigaciones que le revelan algunas pistas sobre la existencia del conde Drácula, y también algunas de sus debilidades, como su temor a los ajos, los mismos que usa para rodear a Lucy y mantenerla protegida.
Cuando Lucy muere y reaparece convertida en una vampiresa, Van Helsing cree llegado el momento de revelarles la verdad a todos los involucrados. Y cuando lo hace, requiere de un gran esfuerzo y enormes explicaciones para que le crean. Pero de allí en adelante todo le resulta de alguna forma más sencillo, porque aquellos que están con él le creen y colaboran en todo lo que les indica para poder atrapar al vampiro, misión que consiguen gracias a la inteligencia de Van Helsing, quien logra poco a poco ir descubriendo todos sus secretos.


Hay algunas cosas de Van Helsing que no me han gustado en absoluto. Cierto que es un gran personaje, que resulta enormemente interesante cuando aparece y demuestra su gran inteligencia, pero con el paso de las páginas ya no logra mantener al lector igual de interesado.
Creo que el gran error de Bram Stoker con Van Helsing fue no poner al personaje en algunos pasajes a la altura de su inteligencia. Por ejemplo, cuando muere Lucy Westenra, Van Helsing dice haber tenido posibilidades de salvarla, pero que éstas se extinguieron al no saber el paradero de Drácula. Por sus discursos uno como lector piensa que ya tiene bien medido al vampiro, que sigue sus pasos y que no puede hacer muchas cosas sin que él se entere. Pero no es así.
Cuando le está explicando a los miembros de su equipo algunos datos biográficos sobre Drácula, un murciélago ronda en la ventana de la habitación de manera por demás sospechosa, incluso Quincey Morris le dispara, pero Van Helsing ni en ese momento ni después da alguna señal de haber sospechado algo del extraño bicho.
Después, cuando se supone que tras haber presenciado la muerte de Lucy el holandés ya está totalmente prevenido contra los ataques del vampiro, éste empieza a hacer su víctima a Mina Harker, sin que el muy inteligente Van Helsing tenga la menor sospecha, a pesar de que vive con ella.
Y otro aspecto contra Van Helsing son sus largos y aburridos discursos que extrañamente no duermen a los demás personajes de la novela, a quienes tortura suministrándoselos cada día, pero que son para el lector excelentes somníferos. 

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